LO QUE SE VIENE «EVENTOS CONTROLADOS»

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El descenso de casos de coronavirus y una creciente reapertura de actividades en la provincia hacen que los dueños de los boliches vean cada más cercana la posibilidad de lograr una reactivación de los espacios que administran. En ese sentido, ya se reunieron con autoridades del Gobierno y se está trabajando en conjunto para llevar a cabo «eventos controlados», una modalidad que permitiría la reapertura de boliches e incluso que se pueda bailar, aunque de una manera distinta a la tradicional.

Los propietarios de los principales boliches de Mendoza y otros protagonistas de la industria del entretenimiento conformaron la IDEAR Cuyo (Industria del Entretenimiento de Cuyo), una cámara que nuclea a todos los sectores vinculados a la diversión y al esparcimiento. El organismo como tal ya tuvo un primer acercamiento con las autoridades provinciales donde expresaron la profunda crisis que atraviesa este sector, sus ideas para una vuelta segura y hasta la preocupación por la explosión de fiestas clandestinas.

Tras el primer cónclave, el Gobierno y los bolicheros acordaron darle forma a un protocolo que sea uniforme para todos los departamentos, pero también contemplar la posibilidad de que estos espacios se vean beneficiados con quita de impuestos provinciales e intervención ante las deudas generadas respecto a los servicios como luz, gas y agua, entre otros, teniendo en cuenta los nulos ingresos que han tenido desde el inicio de la pandemia.

Este miércoles se producirá el segundo encuentro entre los representantes de la IDEAR Cuyo y las autoridades, pero también estarán presentes funcionarios carteras como Salud, Seguridad y otras que aportarán su mirada para ver si se puede llegar a una modalidad de «eventos controlados» que permitirían la reapertura de los boliches y un freno a las cada vez más frecuentes fiestas ilegales que ponen en riesgo la situación epidemiológica de la provincia.

De concretarse, los «eventos controlados» permitirían no solo la reapertura de los boliches, si no incluso la posibilidad de volver a bailar en estos recintos, aunque de una manera distinta a la que veníamos acostumbrados antes de la irrupción del coronavirus. Los espacios de baile estarían delimitados por «corralitos» conformados por boxes o vallas para que las personas bailen en grupo sin relacionarse con otras fuera de esos límites.

De esta manera se eliminaría la pista de baile tal como la conocíamos y solo se podría bailar con el grupo de personas con el que se acudió al boliche o, en realidad, al «evento controlado». Otra característica típica que se dejaría atrás es la clásica barra, ya que predispone al aglutinamiento de personas y, obviamente, no es lo que se busca. En este caso los mozos llevarían lo solicitado a las mesas, tal como ocurre en lo bares.

Otra de las medidas pergeñadas para evitar que las personas se agolpen es que las entradas se venderían de manera anticipada como sucede con los espectáculos artísticos y no habría taquilla en el lugar o se ingresaría y luego personal del boliche pasaría a cobrar una especie de derecho de espectáculo, como habitualmente se cobra en los bares donde hay algún show en vivo.

Un novedoso detalle que tendrían estos nuevos «eventos controlados» está relacionado con el acceso a los sanitarios del lugar, ya que se les entregaría una tarjeta a cada mesa para que los integrantes de cada espacio accedan en un determinado momento y no se crucen con los de otro «box» o mesa.

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