«EL ULTIMO ADIÓS» – UNA MUERTE DIGNA

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Mendoza quiere ser la primera provincia en permitir el «último adiós» a los enfermos de Covid. «Que los pacientes no mueran en soledad y sus familiares puedan realizar el duelo de la despedida», argumenta la psiquiatra Elizabeth Liberal, directora de Salud Mental, que trabaja en el equipo ministerial que instrumentará la medida.

El Ministerio de Salud de Mendoza comenzó a discutir un protocolo que permita un acompañamiento familiar a los pacientes en etapa terminal por Covid-19. La iniciativa, que ha formado parte del debate mundial sobre el derecho de los pacientes aislados en terapias intensivas, ingresó como proyecto de ley en el Congreso argentino y se aplica en el sanatorio porteño Mater Day. Ahora Mendoza quiere aplicarlo a todos los hospitales públicos y privados de la provincia como resolución ministerial ante las muertes por coronavirus.

La diputada nacional Claudia Najul (UCR), ex ministra de Salud de Mendoza, presentó hace una semana un proyecto de ley para que el enfermo de covid-19 no muera solo. «El derecho del adiós en la última etapa de su vida con esta enfermedad, además del acompañamiento sicológico en terapia intensiva y la información clara de lo que está pasando», dice Najul.

Su proyecto plantea que cada hospital podrá redactar un protocolo, en base a sus comités de bioética, que garantice una muerta humanitaria, con todos los cuidados paliativos, el acompañamiento, la voluntad a rechazar o no un tratamiento, mientras el paciente esté consciente. Y, una vez que ingresa en una etapa terminal, el derecho de su familia a poder despedirlo.

La OMS destaca la necesidad de humanizar la atención en esta pandemia. En distintas regiones de España se ha planteado el acceso de, al menos, un familiar, en los momentos de despedida. En Valencia habilitaron un protocolo para que los familiares puedan despedirse sin riesgos de contagio, en un ámbito reservado cuando los médicos consideren que la muerte está próxima, con la debida protección.

El protocolo que quiere aplicar Mendoza establece que el familiar o persona cercana al enfermo no puede pertenecer a alguno de los grupos de riesgos de coronavirus y que debe contar con medidas de seguridad e higiene para poder despedirlo.

En el caso del Mater Dei existe un protocolo de seguridad por el que el visitante debe vestir un equipo de protección idéntico al del personal sanitario, el encuentro no puede exceder la media hora, salvo excepciones, y el contacto físico con el enfermo está limitado. También se ha establecido que el familiar no acaricie al paciente de forma directa, sino con guantes, y que pueda hablarle al oído, pero manteniendo alguna distancia.

«El familiar o amigo que irá a despedirlo debe recibir información de lo que va a encontrar en la terapia, instrucciones sobre cómo debe actuar, corredor seguro, y recibir el kit de protección», dice Najul. Y propone a través del mismo proyecto el derecho al acompañamiento para los niños, las personas con discapacidad y los adultos mayores, que padezcan la enfermedad.

Najul explicó que su propuesta está en línea con tratados internacionales de Derechos Humanos, que interpretan a la salud de forma integral. «Está comprobado científicamente que el aislamiento total acentúa significativamente el riesgo de muerte, ya que pueden aparecer cuadros como ansiedad y depresión en algunos pacientes», detalló la legisladora nacional.

El texto que ingresó esta semana a la Cámara Baja también incluye la obligación del efector de salud de comunicar a los pacientes su derecho a manifestar que no desea ser sometido a tratamientos médicos o a ser alimentado artificialmente.

La doctora en Biotética y subdirectora de Derechos Humanos de la Corte mendocina, Eleonora Lamm, interviene en la confección del protocolo y explicó que hay un derecho a la despedida, con el respeto a las convenciones internacionales de DDHH y a la ley 26529 de derechos del paciente, modificada por la ley 26742. «Desde la Red de Cuidados, Derechos y Decisiones en el final de la vida del Conicet, hemos elaborado unas recomendaciones a tener en cuenta en estos protocolos que, primeramente, debe indagar en la voluntad de cada paciente respecto a quien quiere que lo acompañe, porque no necesariamente debe ser un familiar», dijo. Y, propuso, que en los casos extremos en los que el paciente no puede manifestar su voluntad, «hay que indagar si ha dejado directivas anticipadas».

Ya son 80 las muertes que el coronavirus ha causado en Mendoza y todas esas personas han muerto en soledad y sus familias sin poder realizar el duelo. » Nos preocupa mucho que los familiares no puedan realizar la despedida porque quedan en la sociedad, marcas sicológicas. La muerte tiene un ritual de necesidad de despedir a sus muertos», dice la directora de Salud Mental de Mendoza. Además, considera que también será un alivio de tensiones y emociones para los terapistas que se están haciendo cargo solos de la despedida de estos pacientes.

El doctor García Roig, jefe de terapia intensiva de pediatría del Mater Dei, sostuvo que no hay ningún instituto de infectología de prestigio internacional que prohíba la despedida a los pacientes. Y reflexiona: «Es inhumano que una persona muera sola, para el que muere y para el que queda».

Fuente: clarin.com

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